Llega un hermanito: cómo preparar a tu peque
La llegada de un hermano o una hermana es un gran cambio para toda la familia, y para el hermano mayor puede ser una mezcla de ilusión, curiosidad y algo de miedo a perder su lugar. Prepararle con tiempo y acompañar lo que sienta ayuda mucho.
Cómo y cuándo contárselo
A los peques más pequeños les cuesta entender cuánto son nueve meses. Para ellos puede funcionar mejor contarlo cuando la tripa empieza a notarse, y relacionar la fecha con algo que conozcan: «El bebé llegará cuando haga calor, después de tu cumpleaños».
Usa palabras sencillas y realistas. Un recién nacido no juega, llora y duerme mucho. Si espera un compañero de juegos inmediato, puede sentirse decepcionado.
Hacerle partícipe
- Mirad juntos fotos de cuando era bebé y contadle cómo le cuidabais.
- Dejad que elija algo para el bebé: un peluche o la ropa del primer día.
- Leed cuentos sobre hermanitos y hablad de lo que sienten los personajes.
- Si va a haber cambios (de habitación, de cama, empezar el cole), intenta hacerlos antes del nacimiento para que no los asocie al bebé.
Los celos son normales
Es habitual que el hermano mayor muestre celos, vuelva a pedir el chupete, quiera brazos todo el rato o tenga más rabietas. Son formas de decir «sigo necesitándote». No hace falta alarmarse ni castigarlo: necesita sentir que su lugar sigue ahí.
«A veces te gustaría que el bebé no estuviera, ¿verdad? Es normal sentir eso. Te quiero igual que siempre.»
En las primeras semanas
- Reserva cada día un rato a solas con él o ella, aunque sean diez minutos.
- Pide a las visitas que le saluden primero.
- Dale tareas de «hermano mayor» si le apetece, sin obligarle.
- Pon palabras a lo que vive el bebé: «Llora porque tiene hambre. Tú también llorabas así».
Con tiempo, paciencia y mucha atención, la mayoría de los peques encuentran su sitio y empiezan a disfrutar de su nuevo papel.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud o de la psicología infantil.
