Miedo a la oscuridad: ideas para una hora de dormir tranquila
«¿Puedes dejar la luz encendida?» El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más comunes de la infancia y suele aparecer entre los 3 y los 6 años. Casi siempre es pasajero, y con algo de paciencia la hora de dormir puede volver a ser un momento tranquilo.
Por qué aparece
A estas edades la imaginación crece muy deprisa. Los peques son capaces de inventar historias, personajes y mundos, pero todavía les cuesta separar del todo lo que imaginan de lo que es real. En la oscuridad, una sombra en la pared puede convertirse en un monstruo.
Además, la noche es el momento en que se separan de sus figuras de referencia. A veces el miedo a la oscuridad también habla de la necesidad de sentirse acompañados.
Qué ayuda
- Tomarse el miedo en serio. Para él o ella es real. Evita frases como «no seas miedica».
- Una rutina previsible. Baño, pijama, cuento y a dormir, siempre en el mismo orden. Saber qué viene después da seguridad.
- Una luz suave. Una luz quitamiedos cálida y tenue es una ayuda razonable.
- Explorar la habitación de día. Mirad juntos qué hace cada sombra y jugad a crear sombras con las manos.
- Un objeto de compañía. Un peluche «guardián» o un farolillo puede darle sensación de control.
«Entiendo que la oscuridad te da miedo. Yo estoy en la habitación de al lado. Si me llamas, vendré.»
Lo que conviene evitar
- Películas o historias de miedo antes de dormir.
- Usar la oscuridad o «el coco» como amenaza.
- Seguirle el juego buscando monstruos debajo de la cama: puede confirmar que existen. Mejor mostrar con calma que la habitación es segura.
Cuándo consultar
Si el miedo es muy intenso, le impide dormir durante semanas o aparece junto a otros miedos que limitan su día a día, coméntalo con su pediatra.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud o de la psicología infantil.
